La fragmentación
ene 15, 2026 18:30 • 1.3K visitas
Llevo poco más de dos meses ocupado en casa con Fedora Silverblue y hoy toca hablar de los cambios que he notado respecto a otras distribuciones. Son solo dos pequeños detalles, uno de los cuales ya ha sido tratado en este diario, así que me centraré en el segundo, que es el que está relacionado con la gestión de paquetes. Parece poco creíble que una familia de sistemas operativos como GNU/Linux rinda más y provea una mejor experiencia de uso que otros sistemas y que -aún así- no haya conseguido alcanzar una cuota mayoritaria en entornos de escritorio. Poco creíble, pero es así.
Una de las razones por las que GNU/Linux no ha conseguido imponerse en el mercado doméstico es la que se atribuye a la fragmentación: GNU/Linux no es un sistema operativo, sino un conjunto de sistemas operativos que se derivan unos de otros y que están hechos de innumerables contribuciones de pequeños y grandes grupos de desarrolladores. Cuando un desarrollador prepara una aplicación, debe compilar versiones distintas de esa misma aplicación para todas y cada una de las distintas distribuciones de GNU/Linux que existen en el mundo. ¡Y se cuentan por centenares!
Esta situación provoca la huida de instituciones y empresas que reniegan de desarrollar nuevo software para GNU/Linux. Y así, cuando compras un GPS para tu automóvil -por poner un ejemplo- verás que la actualización de los mapas se puede realizar desde macOS y desde Windows... ¡pero no desde GNU/Linux! Dejamos para otro momento la consideración de quienes ven a GNU/Linux como un competidor desleal, dado que la mayor parte de distribuciones son gratuitas.
Pero volviendo al tema de la fragmentación, a día de hoy, GNU/Linux está tratando de resolver la situación distribuyendo sus aplicaciones en contenedores. Para que usted me entienda, un contenedor contiene las partes imprescindibles de un sistema operativo necesarias para ejecutar la aplicación contenerizada, virtualizada dentro de GNU/Linux. Esto hace que dicha aplicación pueda funcionar correctamente en cualquier distribución y quede así solventado el problema de la fragmentación.
¿Y qué tiene esto que ver con los cambios que he detectado en Fedora Silverblue durante los dos meses que llevo usándolo? Pues que al instalar la versión contenerizada de LibreOffice en Silverblue, me he encontrado con que no se guarda la fuente necesaria para la inserción de fórmulas matemáticas. ¿Por qué no? Por que Silverblue es inmutable. ¿Tiene solución? ¿Es grave? Para nada. Vamos a ver cómo se soluciona.
Lo primero que necesitamos es descargar la fuente OpenSymbol y extraerla del RPM como fichero .ttf:
curl -O https://dl.fedoraproject.org/pub/fedora/linux/updates/43/Everything/x86_64/Packages/l/libreoffice-opensymbol-fonts-25.8.3.2-2.fc43.noarch.rpm
rpm2cpio libreoffice-opensymbol-fonts*.rpm | cpio -idmv
Después, creamos una carpeta de fuentes en el directorio local -que en Fedora Silverblue sí es mutable- y la copiamos al directorio que hemos creado anteriormente:
mkdir -p ~/.local/share/fonts
cp usr/share/fonts/opensymbol/OpenSymbol.ttf ~/.local/share/fonts/
Actualizamos la caché de fuentes con fc-cache -f -v, et voilà! Ya tenemos la fuente disponible para su uso en la aplicación de LibreOffice (Flatpak) y en cualquier otra aplicación. No ha sido difícil, ¿verdad? ¿Crees que en el futuro -con la contenerización de aplicaciones- veremos llegar GNU/Linux a entornos de escritorio de uso masivo? ¿O piensas que hemos llegado tarde? ¡Haz tu apuesta ahora!

Cristal roto. Pexels.
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