Inteligencia artificial

dic 14, 2025 19:45769 visitas

A veces da la sensación de que la inteligencia artificial no se aplica: se derrama. Como si alguien hubiera descubierto una botella milagrosa y -presa del entusiasmo- la estuviera vaciando sobre cualquier superficie disponible: problemas, no-problemas, rutinas, manías y, si te descuidas, sobre la siesta. De ahí que las computadoras fabriquen "recuerdos" que nadie pidió a partir de fotos borrosas y vídeos de cumpleaños que uno preferiría mantener en el sótano de la memoria. O que el teléfono, con una ternura inquietante, te pregunte si quieres activar el modo "tiempo libre" cuando estás roncando, confirmando que no solo te acompaña: te vigila.

El correo electrónico, por su parte, ha decidido que tu bandeja de entrada es demasiado tuya y se ha propuesto emanciparla con clasificaciones automáticas, jerarquías morales y prioridades que no recuerdas haber votado. Y el corrector ortográfico -esa criatura que presume de saber- te sugiere "voy ha estudiar", demostrando que la máquina puede tener mala educación y faltas de ortografía a partes iguales.

No es paranoia: esos recuerdos ocupan un espacio que no quieres llenar, esa atención constante roza el espionaje doméstico, esa clasificación es una intromisión sentimental y, seamos sinceros, nadie quiere escribir a su profesor de Literatura Hispánica como si hubiera aprendido a escribir en una servilleta mojada. Que no, que no reniego de la inteligencia artificial. Lo que pasa es que da la impresión de que hemos inventado la rueda y, en lugar de usarla para avanzar, unos intentan clavarle tachuelas y otros freír huevos encima. Todo muy innovador, muy disruptivo y bastante inútil.

Quizá por eso, tras pasar unos días ingresado en el hospital, lo que más he lamentado ha sido enviar correos electrónicos con un iPhone. Porque en mi PC con Linux no pasa eso. Allí la máquina obedece, no opina. Funciona, no recuerda. Y sobre todo, no intenta ser más lista que tú.

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Placa de la habitación 103 del Hospital de Manises (Valencia). Elaboración propia.

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