Medicina y vocación

sept 20, 2025 13:50757 visitas

La medicina es una profesión curiosa: estudias durante años para que la gente confíe en que sabes lo que se debe hacer, cuando tus pacientes rara vez sospechan lo que les está pasando. Eres experto en cuerpos ajenos mientras el tuyo se alimenta de café y noches de insomnio. Quienes se preparan el MIR lo saben bien. El MIR se prepara como quien ensaya una obra de teatro infinita: cada día un nuevo acto y cada página, un guion que parece no terminar. Y de fondo, la misma escena: apuntes apilados como monumentos de papel, subrayadores que arden como bengalas y la convicción de que la constancia también es escénica.

El MIR, en realidad, tiene algo de espectáculo gladiador. Miles de jóvenes, cada uno con su armadura de bolígrafos, lanzándose a preguntas que parecen formuladas para sonrojar a ChatGPT. Ahí están, con la serenidad de quien sabe que la batalla se gana a base de repeticiones y de volver una y otra vez a la misma página, hasta que la respuesta ya no se lee. Se intuye. Después vendrán las guardias: el tiempo estira las horas cuando no pasa nada y las encoge cuando todo pasa. El médico aprende a bailar con un reloj desobediente. Y en medio de esa coreografía imposible, todavía queda espacio para un gesto amable, una palabra ligera y una pequeña sonrisa.

Entonces aparece mi hermana, que no estudia medicina: la encarna. Su empeño es una declaración contra la renuncia, un recordatorio de que el conocimiento puede ser duro, pero no estéril si se cultiva con pasión. Ella convierte cada sacrificio en un acto de fe... en una conquista silenciosa. Donde otros ven cansancio, ella construye propósito. Donde otros dudan, ella persiste. Quizá, al final, lo admirable no sea que domine cientos de miles de páginas, sino que mantenga intacta su ternura. Porque ser médico -ser ella- no es recitar diagnósticos, sino ofrecer humanidad en dosis precisas. Y eso, aunque no lo digan los manuales, convierte su vocación en un espejo luminoso e incómodo a partes iguales: ¿qué hacemos los demás con nuestra vidas, con nuestro tiempo y con las oportunidades que se nos presentan a diario para cuidar lo que importa?

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